La alarmante situación de la educación en Chile ha sido calificada como la «madre de todas las emergencias» por Víctor Pérez V., ex rector de la Universidad de Chile, quien ha hecho un llamado urgente a la clase política y empresarial para que reconozcan la grave crisis educativa que afecta a los niños y niñas del país. En su carta al director del diario La Tercera, Pérez destaca que la ineficiencia y la desigualdad en la educación pública son factores críticos que alimentan otros problemas sociales como la delincuencia, el desempleo y el estancamiento económico. Argumenta que sin una inversión real en la educación inicial y escolar pública, las oportunidades para salir de la pobreza continúan siendo un sueño lejano para miles de familias, perpetuando así un ciclo de marginalidad y exclusión que es difícil de romper.
Pérez subraya que la educación no solo debe ser vista como un medio para crear una fuerza laboral calificada, sino como un derecho humano fundamental que permite el desarrollo integral de los niños y jóvenes. La carta critica duramente a la clase política chilena por no comprender la magnitud de la crisis educativa, insistiendo en que una educación de calidad es esencial para asegurar un futuro próspero para el país. De acuerdo con el ex rector, una mirada reduccionista que antepone la rentabilidad económica por encima del desarrollo humano compromete la calidad de la educación y, por ende, la democracia, puesto que un sistema educativo deficiente produce ciudadanos con escasas capacidades de análisis crítico y participación activa en la sociedad.
El reciente proyecto de ley de Reconstrucción Nacional, que busca impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos, ha sido objeto de crítica por omitir la emergencia educacional, lo que, según Pérez, podría resultar en un gasto fiscal sin un sentido profundo. Destaca la necesidad de que la reconstrucción de la educación pública sea parte fundamental de cualquier plan de desarrollo futuro. Argumenta que la educación inicial es el cimiento sobre el cual se edifica el futuro de los ciudadanos y que incrementar la inversión en este sector es una acción que no solo beneficiaría a los menores, sino que también tendría un impacto positivo en la economía y la cohesión social del país.
Finalmente, Pérez apela a un cambio de paradigma en la manera en que se aborda la educación en Chile. Propone que sean prioritarios los sueños y aspiraciones de un Chile más justo y equitativo, en el cual todos los niños tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial. La carta refleja la frustración de muchos ciudadanos que ven cómo las decisiones políticas actuales parecen estar desconectadas de las necesidades reales de la población. En este contexto, el ex rector muestra su esperanza de que, ante la palabra «emergencia», la clase política finalmente escuche el clamor de una sociedad que pide a gritos un futuro mejor para sus hijos.
La carta de Víctor Pérez V. resuena con urgencia en un país que enfrenta múltiples crisis simultáneas, donde la educación parece ser el elemento olvidado en la búsqueda de soluciones. Con un llamado claro a la acción, exige que se preste atención a la raíz de los problemas sociales en lugar de tratar solo las manifestaciones superficiales. La calidad de la educación, según él, necesita ser vista como una inversión en el futuro, no solo en términos económicos, sino en el desarrollo integral de las próximas generaciones. Esta perspectiva invita a un diálogo necesario sobre las prioridades que deberían guiar el rumbo del país, enfatizando que los cambios profundos deben comenzar desde la base, proporcionando a todos los niños de Chile las herramientas necesarias para constituirse en ciudadanos plenos y activos en la sociedad.






