Un reciente informe sobre el uso de dispositivos electrónicos entre los niños y adolescentes en Chile revela que un asombroso 49% de los menores comienza a interactuar con estos dispositivos antes de alcanzar los 7 años. Esta tendencia ha captado la atención de padres y educadores, quienes se preguntan sobre las implicaciones que tiene el uso temprano de la tecnología en el desarrollo infantil. A pesar de que la edad promedio de inicio es de 7,6 años, muchos de estos niños no poseen un smartphone propio hasta que cumplen 10 años, lo que pone de relieve la influencia omnipresente que tienen los dispositivos en la vida de los más jóvenes, incluso antes de que puedan utilizarlos de manera independiente.
El estudio, realizado por Claro y Criteria, también indica que el tiempo diario de conexión de los adolescentes ha disminuido en comparación con el año anterior, pasando de 5,8 horas a 4,68 horas en el transcurso de la semana. Este cambio sugiere que los padres podrían estar tomando medidas más activas para regular el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas. Sin embargo, a pesar de la disminución en la cantidad de horas, el 81% de los padres sigue expresando su preocupación de que sus hijos pasan demasiado tiempo en Internet, lo que podría generar un conflicto entre la necesidad de modernización digital y el deseo de protección parental.
Dentro de las plataformas digitales que más utilizan los jóvenes, YouTube lidera con un impresionante 91% de preferencia, seguido de WhatsApp y TikTok. La popularidad de estas plataformas pone de manifiesto la influencia que tienen los creadores de contenido, con figuras como Mr Beast dominando la atención de los jóvenes. Además, el informe destaca cómo un alto porcentaje de niños y adolescentes no solo consume contenido, sino que también está presente en las redes a través de las publicaciones de sus padres. Este fenómeno resalta la naturaleza compuesta de la vida digital donde los menores son observadores y participantes en el ecosistema online.
Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es la incorporación de la inteligencia artificial en la vida de los adolescentes. Un notable 66% de ellos afirma utilizar herramientas como ChatGPT, reflejando un cambio en la forma en que los jóvenes buscan información y resuelven dudas escolares. Sin embargo, la discrepancia entre el uso de estas herramientas y la verificación de la información que proporcionan es notable: solo el 37% de los jóvenes asegura que toma medidas para verificar los datos obtenidos. Este comportamiento plantea preguntas serias sobre la educación digital y la necesidad de fomentar un pensamiento crítico en la era de la información.
Finalmente, el informe revela también avances en la reducción del ciberacoso, con un 17% de los adolescentes reportando haber estado involucrados en situaciones de este tipo, lo que es un descenso significativo respecto al año anterior. A pesar de ello, el riesgo de desinformación y noticias falsas continúa siendo un desafío relevante, ya que un 63% de los jóvenes ha caído en la trampa de creer en noticias que resultaron ser falsas. La figura familiar se destaca como un pilar de apoyo en la gestión de estos riesgos, sugiriendo que una orientación adecuada y conversaciones abiertas sobre los peligros del mundo digital son fundamentales para navegar en este complejo entorno social.







