La Universidad Católica ha presentado un reclamo formal ante la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) debido a la reprogramación del partido contra Audax Italiano, que inicialmente estaba previsto para el 28 de octubre a las 20:30, pero que fue postergado a raíz del fuerte aluvión que afectó a la comuna de Las Condes. Los Cruzados argumentan que la situación genera complicaciones logísticas al tener que enfrentar una carga de tres encuentros en apenas ocho días, lo que puede afectar el rendimiento del equipo en el crucial tramo final de la Liga de Primera.
En su comunicado, la directiva de la Universidad Católica cuestiona abiertamente el procedimiento utilizado por la ANFP para reprogramar el partido. Reconocen que el artículo 28 del Reglamento de la Ley N.º 19.327 establece que se debe solicitar la autorización para tales eventos con al menos diez días hábiles de antelación. Sin embargo, indican que no se ha recibido información formal que acredite el cumplimiento de este plazo por parte de la ANFP, lo que conduce a una incertidumbre que podría perjudicar el desarrollo de la competencia.
El reclamo de Universidad Católica se centra no solo en la reprogramación específica del partido contra Audax, sino también en un patrón más amplio donde se cuestiona la aplicación de las normativas por parte de la ANFP. En el comunicado se subraya la falta de claridad y transparencia en el proceso de reprogramación, resaltando que los clubes deben tener igualdad de condiciones frente a las decisiones administrativas de la liga. La directiva exige que las mismas reglas que se aplican a los clubes sean respetadas también por los organizadores de los torneos.
La Universidad Católica ha manifestado su disposición para jugar el partido en cuestión y ha propuesto diversas fechas alternativas para que el encuentro se lleve a cabo sin contratiempos. La intención de los Cruzados es asegurarse de que se respeten los derechos de todas las partes involucradas en el torneo. De esta manera, buscan que la ANFP reconsidere la programación actual y ofrezca una resolución que no solo esté fundamentada, sino que también esté alineada con la normativa vigente, asegurando la integridad del campeonato.
En conclusión, la situación actual entre Universidad Católica y la ANFP resalta la necesidad de un sistema más transparente y justo dentro del fútbol chileno. La directiva cruzada hace un llamado a la máxima instancia del fútbol en el país para que actúe con diligencia y garantice que todos los clubes puedan competir en igualdad de condiciones, manteniendo la integridad del torneo y el respeto por las normativas establecidas. Este episodio podría ser un punto de inflexión en la relación entre los clubes y la institución reguladora si se toman las medidas adecuadas.







