El mundo del tenis chileno ha sido sacudido por una crisis interna después de que la Comisión de Elecciones de la Federación Deportiva Nacional de Tenis de Chile decidiera anular la elección de Milovan Kegevic como presidente y de Valentina Marín como secretaria general. La resolución se basa en un recurso de reposición presentado el 13 de julio, donde se argumentó que ambos candidatos no cumplían con las exigencias de idoneidad, legalidad y probidad estipuladas en la legislación y estatutos vigentes. Este fallo llega en un momento crucial para la organización, que enfrenta serios desafíos en su gobernanza.
La decisión de la Comisión también conllevó la declaración de vacantes de las posiciones de presidentes y secretaria general, una medida que se agrava debido a las ausencias previas por inhabilitaciones y renuncias dentro del directorio. La renuncia del vicepresidente Iván Navarro y otros a la junta directiva ha dejado a la Federación con solo dos directores en funciones, situación que es insostenible según los statutos, ya que no se puede alcanzar el quórum mínimo requerido para la toma de decisiones importantes.
La falta de una máxima autoridad en el tenis chileno ha generado inquietud entre los clubes y asociaciones que forman parte de la Federación, quienes han perdido la vía para sesionar y discutir cuestiones fundamentales para el desarrollo del deporte. Ante esta crisis, la Comisión ha invitado a las asociaciones a activar procesos de autoconvocatoria para permitir la elección de nuevas autoridades que puedan restablecer el orden y la gobernanza dentro de la institución.
El impacto de esta situación es considerable, ya que afecta no solo la política interna de la Federación, sino también la confianza de los tenistas y los aficionados en la organización. Con la posibilidad de un nuevo proceso electoral en el horizonte, es imperativo que las asociaciones actúen con rapidez para regularizar la situación y asegurar que el tenis chileno siga adelante sin más interrupciones.
Este terremoto en la Federación de Tenis se presenta como una oportunidad para una introspección profunda y una reestructuración que podría fortalecer la administración del deporte en el país. Los próximos pasos que tomen los diferentes actores involucrados serán cruciales para determinar el futuro de la Federación y, por ende, del tenis chileno, un deporte que requiere claridad y estabilidad en su dirección para continuar desarrollándose.







