El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, ha abordado recientemente las órdenes judiciales que disponen el traslado de reos, enfatizando la importancia de la segmentación penitencial para mantener la seguridad en los establecimientos carcelarios. Durante su intervención, Arrau se refirió directamente al caso de Ronald Quiñones Quintero, un reo de alta peligrosidad vinculado a una violenta banda criminal, cuyo traslado a una instalación que no cuenta con medidas de máxima seguridad genera inquietud. Este tema ha desatado un debate sobre la efectividad del sistema judicial en la gestión de la peligrosidad de los delincuentes y la necesidad de alinear las decisiones judiciales con las recomendaciones técnicas de Gendarmería.
En el marco de su declaración, Arrau dejó claro que, aunque respeta los argumentos del Poder Judicial, es crucial que su ministerio exprese su preocupación por las decisiones que pueden poner en riesgo la seguridad pública. El ministro afirmó que su papel es asegurar que las condiciones del sistema penitenciario permitan un manejo adecuado de los internos, particularmente aquellos considerados de mayor riesgo. Esta postura subraya la tensión existente entre la autonomía del Poder Judicial y la imperiosa necesidad de protección de la sociedad frente a individuos peligrosos.
La encuesta de victimización del comercio presentada por la Cámara Nacional de Comercio también fue un punto destacado por el ministro, quien resaltó una disminución en la victimización de los establecimientos comerciales, pasando del 61,2% al 56,6%. Este descenso es un indicio positivo en la percepción de seguridad, pero Arrau enfatiza que la confianza en el sistema de denuncia es clave para continuar en esta dirección. La comunicación de las fuerzas de seguridad con los ciudadanos, y la creación de canales de denuncia anónimos, son elementos vitales para fortalecer esta confianza.
Sin embargo, a pesar de las mejoras en las cifras de victimización, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, José Pakomio, advirtió que muchos establecimientos aún optan por no denunciar delitos, principalmente por desconfianza en la efectividad del sistema. Este hecho es alarmante, ya que permite que las acciones delictivas queden impunes, debilitando así la capacidad de las autoridades para responder adecuadamente a la criminalidad. En respuesta a esta situación, la CNC ha implementado iniciativas para facilitar y fomentar la denuncia entre los comerciantes.
Por último, los datos de la encuesta indican que más de la mitad de los comercios que fueron objeto de delitos no realizaron denuncias, lo que pone de relieve una crisis de confianza en la capacidad de las autoridades para manejar la delincuencia efectivamente. La investigación también reveló que la presencia de comercio ilegal se correlaciona con un aumento significativo en la victimización, lo que sugiere que la lucha contra la criminalidad debe ir acompañada de un enfoque integral que aborde tanto la seguridad en los penales como la percepción y confianza pública en el sistema legal.







