Los ingresos fiscales en enero han vuelto a mostrar una tendencia a la baja, cayendo un 5,6% en comparación anual. Según el informe de la Dirección de Presupuestos (Dipres), este descenso se atribuye a una base de comparación especialmente exigente, resultado de los ingresos extraordinarios generados en enero de 2025 por la implementación del impuesto sustitutivo de impuestos finales y el proceso de repatriación de capitales. Estas cifras reflejan un contexto difícil para la recaudación fiscal, ya que el 2025 terminó con una contracción de ingresos que marcó un claro cambio de tendencia en comparación con los años anteriores.
En diciembre de 2025, la recaudación fiscal se contrajo un 6% real anual, situándose en $6.710.072 millones. Aunque el crecimiento en comparación anual fue del 3,5%, se encontró por debajo de las proyecciones que esperaban un aumento del 6,8%. Este panorama evidenció las dificultades que enfrenta el gobierno para mantener un flujo estable de ingresos fiscales, especialmente a medida que se ajustan las políticas fiscales en un entorno económico fluctuante.
El informe también revela que, al excluir los ingresos extraordinarios de la base de comparación, los ingresos totales del fisco muestran un crecimiento del 5,5% anual. Este aumento es principalmente impulsado por la tributación de la minería privada, que ha crecido un notable 42,5%, así como por los traspasos de Codelco que se elevan un 87,6%. La Dipres atribuye este aumento a un robusto contexto de precios del cobre, que se situó en un promedio de $5,3 por libra en diciembre, aunque estos números también se vieron influidos por la apreciación del peso frente al dólar.
Aunque se observó un notable incremento en los ingresos tributarios derivados de la minería, otros segmentos como el impuesto a la renta mostraron cifras adversas, con una contracción del 28,5% en comparación con el año anterior. La recaudación de los pagos provisionales de impuesto a la renta se expandió un 8,4%, y el IVA también mostró un crecimiento del 2,8%. Esto pone de manifiesto la disparidad en la recaudación tributaria, donde ciertos sectores logran un desempeño sólido mientras que otros continúan en declive.
Por último, en cuanto al gasto público, se reportó una caída real del 8,4% anual, resultado de un descenso en ambas categorías de gastos: el corriente y el de capital. El gasto corriente se redujo en un 5,4%, principalmente por la menor ejecución de subsidios, donaciones y gastos en personal. El componente de capital sufrió una reducción aún más drástica, con una contracción real anual de 39,5%. A pesar de estos desafíos, el mes culminó con un superávit del 0,2% del PIB, equivalente a $587.368 millones, lo que sugiere que, a pesar de los vientos en contra, el gobierno busca mantener un equilibrio fiscal en el momento de incertidumbre económica.







