La agencia de calificación de riesgo Moody’s Ratings ha decidido mantener la calificación soberana de largo plazo de Chile en «A2», tanto en moneda local como extranjera, con una perspectiva estable. Esta decisión llega en un contexto donde las principales agencias de rating a nivel internacional, como S&P Global Ratings y Fitch Ratings, también han ratificado sus evaluaciones de Chile con perspectivas positivas. Moody’s subraya que esta calificación refleja no solo la estabilidad política y económica del país, sino también las expectativas optimistas sobre el crecimiento futuro y el compromiso del gobierno chileno con la reducción del déficit fiscal.
Según el análisis de Moody’s, se anticipa un crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) del 2,7% para 2027 y del 3,3% para 2028, tras un modesto crecimiento del 0,5% esperado para 2026. Esta proyección positiva surge de una serie de reformas fiscales y en el proceso de permisos de inversión que, según la agencia, impulsarán la inversión privada y facilitarán el acceso a los mercados de capitales. Moody’s resalta que, a pesar de la desaceleración esperada el próximo año, las reformas legislativas implementadas ofrecerán un marco más favorable para el desarrollo económico a mediano y largo plazo.
En términos fiscales, la entidad destaca que otro factor que respalda la calificación «A2» es la previsión de que la deuda pública se mantenga por debajo del 45% del PIB en los próximos años. Moody’s señala que las acciones iniciales del gobierno indican un sólido compromiso con la consolidación fiscal, reflejado en un crecimiento moderado del gasto y un aumento significativo en los ingresos fiscales, lo que ha permitido reducir el déficit del 1,6% al 0,7% del PIB en un año.
Sin embargo, la agencia también advierte que, a pesar de estos avances, la sostenibilidad del ajuste fiscal sigue siendo una preocupación. Moody’s indica que el crecimiento de los ingresos se debe en parte a los altos precios del cobre y a un menor gasto en inversiones públicas, lo que podría no ser suficiente a largo plazo. La agencia enfatiza que los desafíos estructurales que enfrenta la economía chilena, como la necesidad de aumentar la productividad y diversificar la base económica, son aspectos que deben ser abordados urgentemente para mantener la calificación en el futuro.
Por último, la decisión de Moody’s se produce en un entorno económico global incierto, donde los países enfrentan diversos desafíos. La perspectiva estable asignada a la calificación de Chile refleja la confianza de la agencia en la gestión fiscal del gobierno y su adopción de las reformas necesarias para asegurar un crecimiento sostenible. A medida que el país se embarca en este camino de ajustes, se espera que las autoridades chilenas permanezcan alertas y proactivas para responder a los obstáculos que se presenten en el horizonte.







