El petróleo sigue alcanzando cifras alarmantes en los mercados internacionales, con un barril Brent que se aproxima a los niveles más altos desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Este 28 de febrero, su precio cerró en US$ 116,42, tras un aumento del 2,90% en el día. Durante la jornada, el Brent alcanzó un máximo intradía de US$ 117,15, acercándose al récord de US$ 118,35 establecido durante la invasión de Israel y Estados Unidos a Irán. Por su parte, los futuros del WTI, referencia en Estados Unidos, marcaron un incremento del 3,67%, alcanzando US$ 103,09 por barril, su nivel más alto desde septiembre. En solo esta semana, el Brent ha acumulado un incremento del 10,18%, reflejando la creciente tensión en la región del Golfo Pérsico que interrumpe el suministro de crudo.
El contexto bélico en el Medio Oriente, en especial los recientes bloqueos y ataques a buques en el estratégico Estrecho de Ormuz, ha elevado los precios del petróleo al limitar los suministros. Este estrecho, que anteriormente era responsable del paso de casi una cuarta parte del crudo mundial, se ha convertido en un foco de conflictos que han agotado las reservas y generado una escasez significativa. Según el análisis de XTB, los contratos de petróleo a corto plazo muestran precios considerablemente más altos que los futuros a más largo plazo, una clara señal de la tensión en el mercado físico. Actualmente, los inventarios de petróleo en Estados Unidos son bajos, y el transporte internacional enfrenta costos exorbitantes, factores que podrían indicar una potencial alza en el precio del crudo si persisten las tensiones.
En medio de esta crisis, los estadounidenses están sintiendo el impacto del aumento en los precios de los combustibles, con un gasto adicional de aproximadamente US$ 142.000 millones este año. Este incremento ha sido particularmente notorio en estados clave para las próximas elecciones, donde el precio promedio de la gasolina ha alcanzado los US$ 4,29 por galón, un 40% más alto que el año pasado. Expertos como Giovanni Staunovo, de UBS, advierten que el mercado continúa preocupado por posibles escaladas en el conflicto que podrían desencadenar nuevas interrupciones en el suministro de petróleo. La incertidumbre sobre la duración y el alcance de estas interrupciones es clave para las proyecciones de precios en el futuro próximo.
A medida que se intensifican los conflictos en la región, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado a Irán de manipular la situación para subir los precios del petróleo antes de las elecciones de medio término. La retórica entre los países involucrados ha ido en aumento, con acusaciones de ataques y ataques preventivos entre Irán y los rebeldes hutíes contra Arabia Saudita. Esta dinámica de agresiones ha llevado a Saudi Aramco a tomar precauciones extraordinarias, evacuando su personal tras ataques recientes, lo que pone en riesgo aún más la estabilidad de un mercado ya volátil.
A pesar de la inestabilidad, algunos analistas sugieren que no estamos en la misma situación extrema que se observó al inicio del conflicto. Los exportadores del Golfo han estado encontrando rutas alternativas y los flujos físicos de petróleo se han recuperado en parte. Sin embargo, siempre existe el riesgo de que una nueva escalada en el conflicto podría provocar un aumento más pronunciado de los precios si las entregas se ven comprometidas. La demanda de petróleo continúa siendo fuerte frente a un entorno de suministros restringidos, lo que podría llevar a una situación de mayor tensión en el mercado si no se estabilizan las circunstancias geopolíticas en la región.







