El caso de Narumi Kurosaki ha vuelto a tomar relevancia en Francia con el inicio del tercer juicio contra Nicolás Zepeda, un chileno acusado del asesinato de su exnovia japonesa. Durante la audiencia del 20 de marzo de 2026, el juez Eric Chalbos confrontó a Zepeda sobre inconsistencias en sus declaraciones, lo que llevó al imputado a reconocer que había viajado a Besanzón para ver a Narumi poco antes de su desaparición. Esta admisión marca un cambio significativo en la narrativa de Zepeda, quien previamente había insistido en que su presencia en Francia era únicamente por motivos académicos.
El juez Chalbos inquirió sobre los movimientos de Zepeda el día de la desaparición, apuntando a las compras que realizó en Dijon y a su elección de un hotel alejado de Besanzón. Zepeda justificó la compra de un detergente, un bidón de combustible y fósforos al argumentar que eran «bonitos». Sin embargo, el magistrado cuestionó la logística de su comportamiento, resaltando que las compras estaban intrínsecamente relacionadas con un contexto sospechoso, dado el tiempo y circunstancias de la desaparición de Narumi.
En su declaración, Zepeda también reveló que ingresó al edificio donde residía Narumi, pero se retiró al darse cuenta de que ella no estaba sola. Esta afirmación, que contradice sus versiones anteriores, generó una serie de preguntas adicionales por parte de la fiscalía, que considera que los actos de Zepeda sugieren un comportamiento premeditado. La abogada querellante subrayó este cambio como un indicio de la intención del acusado de manipular los hechos a su favor, a la vez que evidenció las contradicciones que rodean su relato.
Nicolás Zepeda enfrenta este tercer juicio tras una serie de revocaciones y efectos legales que han dejado en suspenso su condena previa de 28 años, dictada por el tribunal de apelación. El proceso se reinició luego de que la Cour de Cassation anulara la decisión anterior por razones procesales. A pesar de las directamente acusadoras pruebas que han surgido durante las audiencias anteriores, Zepeda ha mantenido su inocencia, insistiendo en que ha sido víctima de un error judicial.
El tribunal de Lyon espera que el juicio, que se estima durará dos semanas, arroje claridad sobre la desaparición de Narumi, cuyo cuerpo sigue sin aparecer. La atención mediática y el interés público en este caso son innegables, y cada nuevo testimonio que se presenta se convierte en materia de análisis y debate. La incertidumbre continúa rodeando al encausado, así como el destino de Narumi, a medida que se desarrolla este proceso judicial que se ha vuelto emblemático en Francia.







