En el marco de intensas negociaciones políticas, la Cámara de Diputados acaba de dar un paso crucial al despachar la megarreforma de reconstrucción y reactivación económica hacia el Senado, a pesar de que la oposición logró realizar más de 30 reservas de constitucionalidad. La iniciativa fue aprobada en un ambiente festivo tras cuatro horas de votaciones maratónicas, donde los legisladores se mostraron animados, conscientes de que no habría un prolongado debate nocturno. A pesar de las tensiones iniciales, las votaciones revelaron una alianza inesperada entre el oficialismo y ciertos bloques de la oposición, lo que resultó en la aprobación de artículos clave, incluidos cambios tributarios que son esenciales para su implementación.
El papel del Partido de la Gente (PDG) resultó fundamental en la votación, aportando los votos necesarios que permitieron sortear una primera gran prueba: la propuesta de rebajar el impuesto a las empresas del 27% al 23%. Sin embargo, esta importancia también trajo consigo fricciones internas, ya que no todos los diputados estaban dispuestos a apoyar el articulado en particular, lo que llevó a que algunos se abstuvieran en momentos decisivos. A medida que se avanzaba en las votaciones, la necesidad de mantener la unidad dentro del PDG fue evidente, lo que resultó en una liberación de voto para algunos legisladores, una jugada riesgosa pero que finalmente benefició al gobierno.
A pesar del éxito en la aprobación de los artículos más controvertidos, la noche estuvo marcada por tensiones palpables dentro del hemiciclo. Según se informa, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, hizo reservas de constitucionalidad ante la oposición por una serie de iniciativas que se consideraron como nuevos gastos fiscales. Este contexto refleja el clima de desconfianza que permea la relación entre el Ejecutivo y la oposición, lo que se tradujo en una serie de bloqueos y resistencias por parte de los diferentes sectores políticos presentes en la Cámara.
En cuanto a los revés sufridos por el gobierno, cerca de 104 votos en contra de liberar a las plataformas de inteligencia artificial del pago de derechos de uso de propiedad intelectual constituyeron uno de los momentos más críticos de la sesión. Además, el rechazo de la franquicia Sence evidenció las divisiones internas y la presión que habían logrado ejercer los opositores, incluyendo blocos que tradicionalmente han sido aliados del oficialismo. Este rechazo obligará a La Moneda a replantear sus estrategias legislativas en el Senado.
La sesión también estuvo marcada por la ironía y el humor entre los diferentes bloques, donde las bromas acerca de las cuchillas de la reforma se mezclaron con momentos de seriedad política. La aprobación de indicaciones por parte de la oposición, como el sistema de sala cuna universal, y la dinámica de reservas por parte de diputados descontentos, reflejaron los desafíos que enfrenta la megarreforma en su camino hacia la consolidación. Entretanto, el diálogo entre las bancadas sigue siendo central, mientras se preparan para las siguientes etapas del proceso legislativo en el Senado.







