En un reciente evento, el cardenal Fernando Chomali entregó una carta que resuena con la percepción general de la ciudadanía sobre la política en Chile. Su mensaje enfatiza que, aunque las campañas políticas están repletas de promesas de buscar el bien común, en la práctica, este valor se diluye una vez que los políticos asumen el poder. La encuesta CEP, mencionada por Chomali, refleja una cruda realidad: los partidos políticos ocupan el último lugar en términos de confianza, con apenas un 6%, y el Congreso no se queda atrás, con sólo un 13%. Estos números evidencian un descontento profundo entre la población respecto a sus representantes.
Esta desconfianza tiene un pesado costo humano. La política, cuando se convierte en un debate cerrado y elitista, desconecta a los políticos de las realidades que enfrentan muchas familias chilenas que esperan soluciones concretas en salud, empleo y seguridad. En lugar de ser vistas como seres humanos con necesidades y aspiraciones, estas familias se convierten en meras cifras en un debate que parece ajeno a sus problemas cotidianos. Esta desconexión entre el discurso político y la realidad social podría ser una de las razones de la creciente frustración y desilusión de la población.
Agradeciendo la invitación para participar del encuentro, los líderes presentes enfatizaron el significado histórico del gesto del cardenal. Su llamado a ser «el rostro de su pueblo» no solo se limita al ámbito político, sino que se extiende a todas las formas de organización social en Chile, desde juntas de vecinos hasta empresas. Este enfoque inclusivo, donde todas las voces son escuchadas y se pone en el centro a la comunidad, se presenta como un paso vital para reconstruir los lazos de confianza entre la ciudadanía y sus representantes.
Para abordar los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones, Chomali propone la creación de un «centro divergente» en la política chilena. Este concepto va más allá de la mera continuidad de las viejas estructuras políticas y busca alternativas innovadoras que sean relevantes para los tiempos actuales. Es fundamental escuchar a todos los sectores de la sociedad, rechazando la visión del adversario como un enemigo, y evitando así la polarización que ha fracturado el país en los últimos años. Solo a través de un enfoque inclusivo se podrá unir a la nación y construir un futuro compartido.
Transitar de las proclamaciones del bien común a su efectiva práctica es, según los líderes presentes en el encuentro, la clave para restaurar la confianza ciudadana en el sistema político. El compromiso con el bien común debe estar acompañado de acciones concretas que reflejen una política que se preocupa por el bienestar de todos los ciudadanos y no solo de un grupo selecto de intereses. Así, es posible forjar un cambio significativo que permita a Chile avanzar hacia un futuro más unificado y esperanzador.







