El biministro del Interior y vocero de Gobierno, Claudio Alvarado, defendió la incorporación de Chile al Escudo de las Américas durante una entrevista en el programa Estado Nacional de TVN. Alvarado subrayó que este acuerdo, que amplía la cooperación contra el crimen organizado transnacional entre 15 países, otorgará a Chile acceso a nuevas tecnologías y mejorará el intercambio de información de inteligencia. En sus declaraciones, resaltó que el objetivo principal es facilitar los controles fronterizos y capacitar a las fuerzas policiales, enfatizando que esto representa una declaración política de cooperación y no un tratado formal.
Alvarado fue enfático al aclarar que el acuerdo no impone obligaciones jurídicas a Chile ni se trata de una alianza militar. Se mostró confiado en que la decisión de unirse al Escudo de las Américas fue motivada por la convicción de abordar el problema del crimen organizado, y no por presiones externas, especialmente de Estados Unidos. «Si nosotros concurrimos a este acuerdo político es por convicción», destacó, marcando una clara postura del Gobierno en cuanto a su estrategia de seguridad.
A raíz de las críticas de los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric, Alvarado expresó su desacuerdo con la falta de comunicación directa que ellos optaron por usar para manifestar sus inquietudes. En su opinión, dado el estatus de los expresidentes, lo apropiado hubiera sido solicitar una reunión privada para discutir sus diferencias con la actual administración, en lugar de ventilar públicamente sus desavenencias. Del mismo modo, resaltó la importancia de mantener un respeto mutuo en el ámbito político.
En cuanto a los cuestionamientos sobre la soberanía chilena y la supuesta subordinación a intereses extranjeros, Alvarado defendió con firmeza que el acuerdo respeta la autonomía de cada nación miembro. Afirmó que «cooperar no es subordinarse a nada,» y rechazó la idea de que el fortalecimiento de la colaboración internacional implique una pérdida de independencia en la toma de decisiones del país. Agregó que la política exterior no debe ser utilizada como una herramienta para la política interna, sugiriendo que este tipo de debate podría desestabilizar la cohesión nacional.
El biministro también se mostró optimista respecto a la posibilidad de superar la controversia con Bachelet y Boric, destacando la importancia de su experiencia y el potencial de un intercambio de ideas constructivo. Alvarado subrayó que el Gobierno está siempre disponible para el diálogo y que las diferencias políticas deben abordarse de manera adecuada y privada. Finalmente, hizo un llamado para que la comunicación en temas sensibles se realice de forma directa, en lugar de a través de las redes sociales, indicando que esta práctica no es adecuada ni beneficiosa para el país.







