En la audiencia de formalización del cabo 1° de la Armada, Jonathan David Richards Gaete, su defensa, liderada por el abogado Gonzalo Yuseff, generó un momento de tensión con la jueza María del Pilar Labarca. Durante la sesión, Yuseff intentó minimizar el impacto del accidente que tuvo lugar en la feria Caupolicán de Viña del Mar, donde el vehículo que conducía Richards arrolló a 13 personas, resaltando que el automóvil estaba en buenas condiciones. Sin embargo, la jueza interrumpió al abogado, subrayando que no había prueba de que el vehículo contara con la documentación necesaria para circular. La situación pone de relieve los esfuerzos de la defensa por ajustar la narrativa de los hechos en un contexto judicial que no parece favorecer a su cliente.
A medida que se desarrollaba la audiencia, el Ministerio Público presentó evidencia que confirmaba que Richards manejaba a excesiva velocidad en el momento del accidente. La jueza Labarca, considerando esta información y teniendo en cuenta la naturaleza del delito, determinó que la libertad del acusado representaba un riesgo para la sociedad, ordenando su ingreso a prisión preventiva en el penal de Casablanca. Esta decisión plantea serias implicaciones sobre la responsabilidad del funcionario naval en un accidente que cobró la vida de seis personas y dejó a varios heridos, evidenciando la gravedad del caso.
La defensa de Richards, sin embargo, se opone fervientemente a la privación de libertad, argumentando que el marino tiene una conducta ejemplar y que su estado de salud debió ser considerado. En un intento de presentar a su cliente como un individuo que actuó sin intención de causar daño, Yuseff menciona que Richards sufrió un episodio de desvanecimiento al volante, lo que podría haber llevado a la pérdida de control del vehículo. «Las personas tienen que ser enjuiciadas por sus actos y por sus actos voluntarios», afirmó en un intento por reafirmar la inocencia de su cliente, a la vez que la defensa hizo notar la falta de atención a su declaración reciente, que podría corroborar su versión de los sucesos.
En su exposición, Yuseff también apuntó a factores externos que podrían haber influido en el accidente, como la falta de conocimiento sobre los horarios de la feria, sugiriendo que las primeras víctimas se encontraban en la acera cuando fueron atropelladas. Este argumento busca disminuir la culpa de su defendido, insinuando que no fue completamente responsable de sus acciones, ya que carecía de cognición del entorno cuando ocurrió el trágico incidente. La defensa alega que, de estar consciente, Richards habría podido reaccionar ante las amenazas presentes, lo que añade otra capa de complejidad al caso.
Finalmente, Yuseff concluyó su alegato enfatizando la carrera del cabo 1° en la Armada, su experiencia en desminados y la posibilidad de que su historial médico influya en la interpretación de los hechos. Al solicitar antecedentes médicos que corroboren un posible desmayo previo al accidente, la defensa intenta crear una imagen de una persona cuya vida se ha dedicado al servicio y que, en una desafortunada serie de circunstancias, se vio involucrada en una tragedia que ha conmovido a la sociedad local. Sin embargo, queda por ver si estos argumentos bastarán para cambiar el rumbo judicial del caso.







