La candidata presidencial Keiko Fujimori se posiciona como la líder en los sondeos a boca de urna para la segunda vuelta de la Presidencia de Perú, programada para el próximo 7 de junio. Según la encuestadora Datum, Fujimori obtuvo el 16,5% de los votos válidos, superando a su rival más cercano, el ultraconservador Rafael López Aliaga, quien alcanzó un 12,8%. Otros candidatos como el centroderechista Jorge Nieto y el derechista Ricardo Belmont, siguen con un 11,6% y un 10,5% respectivamente. La encuestadora Ipsos reportó cifras similares, con Fujimori al 16,6% y Sánchez, el izquierdista, con el 12,1%. Esta primera vuelta genera incertidumbre en un contexto marcado por la crisis política y la falta de confianza en las instituciones peruanas.
El evento electoral, que tuvo lugar el pasado domingo, reunió a más de 28 millones de ciudadanos habilitados para votar en una jornada que también incluyó elecciones para los miembros del Congreso. A pesar de la alta participación esperada, la jornada estuvo empañada por problemas en la distribución del material electoral en varios distritos de Lima. Estos inconvenientes causaron retrasos que impidieron la votación en 211 mesas, afectando a más de 63.000 ciudadanos que se vieron privados del derecho al voto, lo que ha llevado a que la Fiscalía inicie investigaciones sobre la gestión electoral.
La situación de la jornada electoral también generó descontento entre los votantes. Margarita Sandoval, una votante de Chorrillos, se quejó de haber esperado en la fila durante más de dos horas sin poder entrar a votar. Este descontento se suma a la frustración de otros votantes, quienes señalaron que la amplia cantidad de candidatos dificultó la toma de decisiones. Este contexto resalta la desconfianza en el sistema electoral y la necesidad urgente de reformas que garanticen elecciones justas y eficaces.
El Jurado Nacional de Elecciones dijo que hasta las primeras horas de la tarde no se había instalado el 30% de las mesas de votación. Aunque anunciaron que presentarían denuncias contra los responsables, no se contempló el fraude electoral. La extensión del horario de votación hasta las 18 horas buscó asegurar que los ciudadanos pudieran ejercer su derecho al sufragio, a pesar de los problemas evidentes en la administración del proceso electoral.
A medida que Perú enfrenta una crisis política sin precedentes, marcada por el cambio de ocho presidentes en tan solo cinco años, los ciudadanos manifestaron su creciente preocupación sobre la delincuencia y la corrupción. Según encuestas, un alarmante 84% de la población urbana teme ser víctima de un delito. En este clima de inseguridad, muchos peruanos manifiestan su desconfianza hacia sus dirigentes políticos, y los analistas sugieren que el próximo presidente enfrentará el monumental desafío de restaurar la paz social y la confianza en el aparato estatal, buscando superar la polarización y descontento generalizado.






