El término «iliberal» acuñado por Fareed Zakaria en 1997 ha cobrado un renovado interés en el análisis político contemporáneo. Este concepto describe a gobiernos que, si bien llegan al poder mediante procesos democráticos, socavan las bases de la democracia al debilitar las instituciones que sirven como contrapeso al poder presidencial. Ante la reciente reunión del Foro de Madrid en Chile, donde el Presidente Kast ha sido criticado con esta etiqueta, es crucial considerar la carga semántica de tales acusaciones. El uso de términos como «iliberal» puede diluirse si no se aborda con rigor intelectual, generando confusión sobre lo que realmente representan estos fenómenos en el paisaje político actual.
En la crítica a conceptos políticos contemporáneos, el neoliberalismo se presenta como un ejemplo de cómo las etiquetas pueden perder su efectividad y se convierten en armas de disputa. Álvaro Vergara, en su obra _Neoliberalismo, una idea disputada_, señala que ha sido cada vez más difícil acotar el significado de esta corriente de pensamiento. Los detractores, en su afán de deslegitimar el neoliberalismo, han creado una versión simplificada del mismo, un «hombre de paja» que incendian a voluntad. Mientras, los defensores de las ideas del libre mercado continúan su defensa sin un articulado consenso sobre lo que realmente significa ser un neoliberal, reflejando una falta de seriedad en el debate.
Al observar el uso del término «iliberal» en la acusación hacia el Presidente Kast, se hace evidente que hay una influencia histórica del pensamiento crítico, en especial de pensadores como Adorno y Foucault, quienes afirmaron que el lenguaje es un instrumento de poder que puede construir realidades. Atribuir etiquetas despectivas en el ámbito político no solo afecta la percepción pública, sino que se convierte en una estrategia en la lucha de poder. Es importante reflexionar sobre el impacto de normalizar términos como «iliberal» en el discurso político y cómo esto puede ser utilizado para deslegitimar a adversarios sin un análisis profundo.
Si examinamos la definición de Zakaria, encontramos una notable cantidad de ejemplos de gobiernos que encajan en la descripción de iliberales, particularmente entre aquellos de tendencia izquierdista. Líderes como Nicolás Maduro en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia han adoptado o promovido prácticas que han debilitado la democracia en sus respectivos países. Mientras que los ejemplos en la derecha, como Viktor Orbán, han sido más aislados, lo que plantea preguntas acerca de cómo se define el iliberalismo en diferentes contextos políticos y cómo se aplica de manera selectiva.
Por último, la circumstancia de que quienes votaron «Apruebo» en el plebiscito de 2022 no sean considerados iliberales provoca una reflexión sobre la coherencia en el uso de estos términos. La etiqueta se coloca sobre el Presidente Kast, pero se ignoran sus implicaciones en un contexto más amplio donde se deben evaluar las prácticas de todos los actores en el escenario político. La crítica debe ser siempre honesta y fundamentada, evitando caer en simplificaciones que distorsionan la realidad política y fomentan la polarización en lugar de la discusión constructiva.







