Los gastos comunes han experimentado un incremento constante en los últimos años, convirtiéndose en un pesadumbre para muchos propietarios e inquilinos de edificios y condominios. Este aumento, que se ha vuelto inevitable para quienes habitan en estas comunidades, refleja una tendencia que ha presionado considerablemente el presupuesto familiar, afectando decisiones cruciales como la compra o arriendo de viviendas. En un entorno donde los precios parecen ajustarse constantemente, es esencial entender las razones detrás de este fenómeno que afecta a la economía familiar.
Según Nicolás Román, académico de la Universidad de los Andes, los principales factores del aumento en los gastos comunes están directamente relacionados con la estructura de costos que enfrentan las comunidades de propietarios. La mano de obra representa entre el 70% y el 80% de estos gastos, y su aumento en los últimos años se debe principalmente al incremento del sueldo mínimo y la disminución de las horas de trabajo a 42 por semana. Estos cambios han llevado a que los costos laborales se eleven de manera significativa, repercutiendo en el total de los gastos comunes que deben afrontar los habitantes de los condominios.
Además de los costos laborales, Román señala que el aumento de los precios de mantención y las próximas alzas en las tarifas eléctricas también están contribuyendo al encarecimiento de los gastos comunes. Esta situación genera una presión adicional sobre los presupuestos de las comunidades, las cuales tendrán que afrontar aumentos que podrían ser difícilmente absorbidos por las familias, sobre todo en un contexto de estancamiento económico, donde los ingresos no crecen al ritmo de los costos.
El académico menciona que el futuro no parece prometedor, dado que ya se anticipan nuevos incrementos en las tarifas eléctricas. Asimismo, muchos contratos de servicios de mantención están indexados al IPC, lo cual implica que están sujetos a la inflación y, por ende, seguirán aumentando. Esto crea un círculo vicioso que parece no tener fin: cada alza puede generar más presión sobre lo que los propietarios e inquilinos deben pagar, generando un clima de incertidumbre y ansiedad que afecta la estabilidad financiera de las familias.
Con la desaceleración económica actual, la situación se torna aún más complicada. Román destaca que en un ambiente donde la economía no muestra señales de repunte, las familias enfrentarán dificultades crecientes para absorber el impacto de estos gastos comunes en aumento. A día de hoy, no se observan señales de que los costos puedan disminuir, lo cual implica que los habitantes de departamentos deben prepararse para afrontar una realidad financiera desafiante. Sin cambios en la política laboral o en el manejo de costos energéticos, la carga de los gastos comunes seguirá pesando sobre los ciudadanos chilenos, complicando su situación económica.







