El Comando Sur de Estados Unidos ha comenzado a evaluar la preparación de diversas unidades militares en respuesta a la planificación relacionada con Cuba. Según un documento interno revelado por CBS News, el Ejército está considerando la posibilidad de asignar unidades de Policía Militar, personal médico y otras tropas en un plazo de 90 a 120 días. Aunque el mensaje no menciona explícitamente la situación en Cuba, fuentes anónimas del gobierno estadounidense han indicado que esta actividad es parte de una estrategia más amplia que contempla a la isla como un foco prioritario.
La solicitud de información abarca seis tipos de unidades que potencialmente podrían ser activadas por el Comando Sur. Estas incluyen capacidades logísticas, de transporte y mantenimiento, así como un batallón de ingenieros y una brigada médica. Esta última estaría equipada para llevar a cabo cirugías de emergencia y atender a heridos en el campo de operaciones. Estas iniciativas podrían reflejar una respuesta a la creciente inestabilidad en la región, y la necesidad de Estados Unidos de estar preparado ante cualquier eventualidad relacionada con la isla.
A pesar de la evaluación de estas tropas, actualmente no hay evidencia de que se esté llevando a cabo un despliegue de fuerzas en este momento. Un portavoz del Comando Sur ha comentado que la institución está en un proceso continuo de evaluación de sus requerimientos operativos, aunque se han mantenido cautelosos al no proporcionar detalles específicos sobre posibles movimientos o plazos. Este enfoque sugiere que, aunque la preparación está sobre la mesa, cualquier acción sería considerada con la debida cautela ante las implicaciones que podría tener.
La postura cubana ante esta situación ha sido contundente. El canciller Bruno Rodríguez ha desestimado cualquier posibilidad de una intervención militar por parte de Estados Unidos, argumentando que La Habana no representa una amenaza para su seguridad nacional. En declaraciones a NBC News, Rodríguez enfatizó que no hay justificación que podría legitimar un ataque militar contra Cuba, señalando que la isla no está en la misma situación que Venezuela, lo que indica un intento por parte del gobierno cubano de reducir la retórica belicosa y reafirmar su soberanía.
Esta evaluación de las fuerzas por parte de Estados Unidos ocurre en un clima de tensiones crecientes entre ambas naciones, especialmente desde que el presidente Donald Trump ha intensificado sus críticas a Cuba, incluyendo la calificación de la isla como un ‘Estado fallido’. Con las dinámicas políticas en la región cambiando constantemente y las relaciones entre Estados Unidos y Cuba aún marcadas por la desconfianza, el desarrollo de este escenario podría tener implicaciones significativas no solo para ambos países, sino para la estabilidad general del Caribe y América Latina.







