El equipo detrás del controvertido documental NAZA ha divulgado que, durante su proceso de elaboración, se entrevistó a más de 100 fuentes con experiencia en las operaciones militares del ejército israelí en Gaza. Este anuncio ha surgido como respuesta a las críticas desatadas por un comunicado emitido por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que intentó desacreditar la narrativa presentada en la película. NAZA, dirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor, explora las tácticas de ataque y la aparente indiferencia hacia las bajas civiles en la región, lo que ha generado un intenso debate sobre la ética y la transparencia en las acciones del ejército israelí.
El comunicado de las FDI, en el que se cuestiona la veracidad de los testimonios incluidos en NAZA, señala que el documental se basa solo en entrevistas con un número limitado de fuentes, a las que describen como miembros de baja graduación con una perspectiva limitada sobre el proceso de selección de objetivos. Sin embargo, los realizadores del documental han respondido afirmando que el grupo de entrevistados incluye a oficiales y soldados involucrados en diversas etapas del proceso, desde la recopilación de inteligencia hasta la autorización de ataques, asegurando así una representación más completa y matizada.
Además, los realizadores han enfatizado que el proceso de verificación de los testimonios ha sido exhaustivo. Esto incluyó el análisis de documentos clasificados que fueron filtrados y una revisión minuciosa de ataques específicos documentados en la película. Este enfoque meticuloso busca dar credibilidad a las afirmaciones realizadas en NAZA, las cuales cuestionan las declaraciones del ejército israelí sobre su compromiso de minimizar las bajas civiles durante las operaciones en Gaza, lo que ha sido un punto de controversia por muchos años.
Las FDI también mencionaron en su intento de desacreditar el documental que cinematográficamente presenta una imagen distorsionada de las decisiones militares, argumentando que la narrativa se basa en errores fácticos. Sin embargo, los productores de NAZA han reafirmado la validez de su trabajo, señalando que figuras de renombre en el ámbito periodístico, incluyendo The New York Times y The Washington Post, han corroborado el uso de inteligencia artificial por parte de las FDI para determinar objetivos. Esta revelación ha llevado a muchos a cuestionar la ética detrás del uso de estas tecnologías en un conflicto donde las vidas civiles se ven comprometedas.
En medio del creciente escrutinio, el documental NAZA ha desatado discusiones acaloradas sobre la responsabilidad y transparencia del ejército israelí en sus operaciones en Gaza. Las amenazas de muerte dirigidas a sus directores, así como las declaraciones del primer ministro Benjamin Netanyahu sugiriendo la revocación de su ciudadanía, han puesto de manifiesto la tensión que rodea a este tema delicado. A medida que la controversia se intensifica, la película continúa siendo un punto focal en el debate sobre la guerra, las políticas militares israelíes y sus consecuencias en la población civil.







