Jaime Gajardo, exministro de Justicia durante el gobierno de Gabriel Boric, no puede ocultar su preocupación por la dirección que ha tomado el gobierno de José Antonio Kast en materia de derechos humanos. En una reciente entrevista, Gajardo destacó que el actual régimen carece de una genuina comprensión de lo que significa tener un Estado respetuoso de los derechos humanos en el siglo XXI. Esta falta de entendimiento lo considera un retroceso preocupante, especialmente cuando se considera el largo camino que Chile ha recorrido en este tema desde la dictadura. «Es desconcertante ver que hoy se niegan las heridas del pasado en vez de buscar sanarlas», comentó, enfatizando que el negacionismo es una característica alarmante del nuevo gobierno.
Al hablar de las contradicciones del actual Ejecutivo, Gajardo señala que, por un lado, se declaran partidarios de mantener políticas de Estado en defensa de los derechos humanos pero, por otro, sus acciones contradicen estas afirmaciones. Un claro ejemplo de esta preocupación es el cuestionamiento sobre la señal de indultos a violadores de derechos humanos, particularmente a aquellos que actuaron durante la dictadura militar. Según Gajardo, este tipo de medidas erosiona la confianza de las víctimas que durante años ha costado reconstruir, y que son vitales para avanzar hacia una política efectiva de derechos humanos.
Gajardo también menciona el reciente retiro del Plan Nacional de Derechos Humanos y los problemas legales asociados al enclave de Colonia Dignidad como decisiones que agravan el ya frágil estado de la memoria histórica en Chile. El exministro critica la falta de claridad en las intenciones detrás del retiro del plan y la controversia sobre el futuro de un lugar que representa una herida abierta en la historia del país. «Hacer memoriales no es suficiente si se permite que esos lugares sigan siendo objeto de controversia y negación», afirmó Gajardo, sugiriendo que la recuperación de estos espacios debe ir acompañada de un compromiso real hacia la justicia histórica.
El exministro hace hincapié en la importancia de superar los discursos contradictorios sobre la historia reciente de Chile. Subraya que el legado de dictadura todavía pesa en la vida política y social del país. Recordando cómo gobiernos anteriores, incluso de derecha, habían tomado decisiones significativas para reconocer el sufrimiento de las víctimas y buscar una reconciliación efectiva, Gajardo lamenta que el gobierno de Kast parece estar retrocediendo al negarse a enfrentar estas realidades. «No se puede hablar de derechos humanos sin reconocer las heridas que ha dejado el pasado», enfatiza Gajardo.
Finalmente, frente a la posibilidad de indultos a criminales condenados por violaciones a los derechos humanos, Gajardo es rotundo: «Indultar a violadores de derechos humanos es un mensaje devastador, especialmente porque contradice el propósito del Estado de proteger a sus ciudadanos». Con esto, deja claro su rechazo a cualquier forma de impunidad que pueda surgir del actual gobierno. La postura del exministro revela no solo una preocupación por el presente, sino también una defensa por el futuro de una sociedad que aún anhela justicia y reparación.







