El emprendimiento chileno Ruta 5 ha tomado el rechazo de la cadena de supermercados Jumbo como un nuevo impulso para su negocio. Tras meses de conversaciones y preparaciones para ingresar a Jumbo, donde tenían altas expectativas de concretar un acuerdo, la noticia de que la cadena decidió no seguir adelante fue, sin duda, un revés. «Nos dijeron que les gustaba el producto, pero que no lo querían poner todavía. Creo que no estaban convencidos», reflexionó Javier Herrera, uno de los fundadores de Ruta 5. Sin embargo, en lugar de desanimarse, el equipo decidió transformarlo en un desafío, estableciendo la meta de vender 1.000 platos de comida chilena congelada en un plazo de 60 días.
Ruta 5 fue creado por Javier Herrera, ingeniero comercial, y Cristián Corrales, chef, quienes inicialmente se dedicaban a preparar platos para restaurantes. Con el tiempo, la demanda de amigos y familiares por llevarse esos mismos platos a casa les hizo darse cuenta de que había un nicho de mercado y que podían acercar la gastronomía chilena al consumidor final. Así, iniciaron la aventura de formalizar su proyecto, desarrollando una nueva marca que reflejara la identidad cultural de Chile, lo que dio origen al nombre Ruta 5, inspirado en la icónica carretera que cruza el país.
Después del tropiezo con Jumbo, Ruta 5 comenzó a implementar una nueva estrategia de venta directa. Utilizando sus redes sociales como plataforma, comenzaron a compartir su experiencia y a comercializar sus productos de manera directa. «En solo ocho días, ya habíamos cerrado acuerdos con minimarkets y lanzado nuestro sitio web de ventas», compartió Herrera. Su oferta incluye platos típicos como porotos con mazamorra, lentejas con avena y longaniza, y garbanzos con arroz, todos en formato congelado, brindando así una opción práctica y deliciosa para los consumidores.
La propuesta ha recibido una respuesta positiva, con una buena tasa de aceptación en los minimarkets que han visitado. «De diez minimarkets, cuatro nos dicen que sí. Entonces ahí ponemos nuestro producto y empieza la rotación», explicó Herrera. Este modelo de venta ha permitido a Ruta 5 no solo mantener su operatividad, sino también expandir su presencia en el mercado. A medida que avanzan, se han puesto como objetivo consolidar su negocio y explorar la posibilidad de volver a presentar su propuesta a las grandes cadenas de supermercados, en un futuro que se vislumbra optimista.
El sueño de Ruta 5 es convertirse en una referencia en la gastronomía chilena. «Queremos lograr ser una marca de comida chilena que, cuando la gente piense en comida chilena, piense en Ruta 5», concluyó Javier Herrera. Con un enfoque renovado y un espíritu resiliente, el emprendimiento busca no solo desafiar las adversidades, sino también abrir nuevas puertas en el competitivo mundo de la alimentación, llevando la exquisitez culinaria chilena a cada rincón del país.







