En el corazón de Santiago, la tendencia del *cold brew* ha tomado fuerza como una opción favorita para aquellos que buscan un café menos ácido y más equilibrado. Este método, que consiste en infusionar café molido en agua fría durante horas, ha captado la atención de los consumidores que anhelan nuevas experiencias. La cercanía con el calor del verano ya no parece un requisito; la refrescante bebida se siente igualmente apropiada en días grises y fríos, reflejando un cambio de hábitos entre los amantes del café que ahora buscan suavidad y dulzura en cada sorbo.
El *cold brew* ha provocado una verdadera revolución en las cafeterías chilenas, donde la paciencia se ha convertido en una virtud necesaria para disfrutar de esta exquisita infusión. La química detrás de su elaboración explica su creciente popularidad. A diferencia de los métodos de extracción por calor, el *cold brew* preserva los aceites esenciales del grano, evitando la liberación de acidez que caracteriza a otros tipos de café. Esto no solo ofrece un perfil de sabor único, sino que también brinda un elevado contenido de cafeína, ideal para quienes necesitan un impulso durante el día.
La versatilidad del *cold brew* ha sido tal que varios emprendedores han comenzado a explorarlo más allá de las tazas de café, incluso dentro del mundo de las cervezas. La cervecería Kunstmann, por ejemplo, se aventuró en una colaboración audaz al mezclar café con cerveza en su reciente lanzamiento, Barrica Cold Brew. Este innovador producto se elabora en barricas de roble americano, donde el café infusionado se combinó con una cerveza tipo Strong Ale, proporcionando una fusión excepcional que destaca la identidad de ambos ingredientes.
Además de su incursión en el mundo cervecero, el *cold brew* ha influido en la tecnología del café en el hogar. Nuevas máquinas de café automáticas han empezado a incluir la opción de *cold brew* en sus menús, facilitando su preparación a quienes desean disfrutar de esta bebida en la comodidad de su hogar. La línea *Experience* de KRUPS es un claro ejemplo de cómo la demanda ha llevado a la innovación; ahora, los consumidores pueden preparar café frío sin complicaciones, aceptando la espera como parte del ritual para obtener una bebida de calidad.
Este auge del *cold brew* en Chile refleja no solo un cambio en las preferencias de los consumidores, sino también un avance cultural en torno al café. De ser un simple producto inspirado en tendencias globales, ha evolucionado para convertirse en un símbolo de innovación y experimentación local. Ya sea que se disfrute solo, acompañado de tónica o fusionado con cervezas, el *cold brew* ha encontrado su lugar en las cartas y corazones de los chilenos, quienes ahora buscan repetir la experiencia de ese suave y refrescante abrazo líquido.







