El lunes fue marcado por una fuerte adversidad en los mercados financieros de Brasil y gran parte de América Latina, tras el triunfo presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva. Este resultado electoral generó desconfianza entre los inversionistas que habían apostado por la continuidad del candidato de la derecha, Flávio Bolsonaro. En este contexto, la Bolsa de Sao Paulo sufrió una de sus caídas más abruptas, con un descenso de casi el 14%, reflejando el temor de los operadores a una posible continuidad de políticas fiscales poco ortodoxas bajo la nueva administración de Lula.
Por su parte, en Chile, la Bolsa de Santiago no pudo eludir el golpe, cerrando con una caída del 1,59%. Durante las primeras horas de negociación, las pérdidas llegaron a ser del 3%, evidenciando la preocupación de los inversionistas chilenos por la inestabilidad en Brasil, dado que muchas empresas tienen alta exposición a su economía. Compañías como Latam y Enel Américas fueron especialmente afectadas, con caídas del 5,80% y 8,58% respectivamente. Los cálculos de la plataforma de inversiones XTB indican que, en total, estas empresas vieron disminuir su valor bursátil en más de mil millones de dólares.
El impacto en el capital de mercado fue contundente, concentrándose un 91% de la pérdida de valor en las acciones de Latam y Enel Américas. Sin embargo, no fueron las únicas afectadas. Cencosud, CMPC y Empresas Copec también sufrieron caídas significativas, lo que suma un total de pérdidas bursátiles entre estas cinco compañías que asciende a aproximadamente 1.750 millones de dólares. Este escenario contrasta drásticamente con el optimismo que se había registrado tras la primera vuelta de las elecciones, donde el Bovespa se había disparado un 7,7% tras el sorpresivo triunfo de Bolsonaro.
En esa primera vuelta, el clima era de euforia en los mercados chilenos, donde el market cap de empresas con alta exposición a Brasil creció en 1.170 millones de dólares. La divergencia con la reacción del mercado tras el triunfo de Lula señala un cambio radical en las expectativas. Economistas como Daniel Velandia, de Credicorp Capital, advirtieron que la atención estará centrada en cómo se configurará el equipo económico de Lula y las propuestas que se presenten en torno a la política fiscal, especialmente en un escenario donde el deterioro fiscal sigue siendo el principal desafío de Brasil.
La situación macroeconómica que enfrentará la nueva administración de Lula es compleja. Jorge Tolosa, jefe de estrategia de renta variable en Vector Capital, destacó que Lula tendrá que lidiar con severos desafíos fiscales y de gobernabilidad en un congreso que está dominado por fuerzas de derecha. Además, se requerirá un delicado equilibrio entre cumplir con las promesas de campaña y realizar ajustes fiscales estrictos para controlar la inflación, que actualmente supera el rango objetivo del Banco Central. Estabilizar la deuda pública, que se encuentra en el 82% del PIB, será crucial en la agenda económica del nuevo gobierno.







