Francesco Vanucci, el fundador de Brunapoli, está decidido a expandir su popular cadena de pizzerías en la Región Metropolitana de Chile, con un ambicioso plan que busca duplicar su número de sucursales de cuatro a ocho en un plazo de tres años. Este sueño de expansión no se limita solo a la pizzería, ya que Vanucci también desea explorar nuevas facetas del negocio gastronómico a través de la creación de una línea de restaurantes dedicados exclusivamente a la pizza napolitana y una nueva cadena de cafeterías llamada Bottega Bruna. Esta última ya está operando en la reciente sucursal de La Reina, donde Vanucci considera que hay un gran potencial para crecer. Además, el empresario italiano planea revivir Buriana, un proyecto gastronómico de lujo que cerró en 2025, lo que refleja su espíritu indomable y su deseo de no rendirse ante los desafíos.
El viaje de Francesco Vanucci desde su natal Florencia hasta Chile ha sido de notable transformación. Sin experiencia previa en el sector gastronómico, llegó al país sudamericano en 2013 para iniciar su primer emprendimiento, Brunapoli, después de una notable carrera como director comercial en Dubai. Motivado por un fuerte anhelo de reinventarse ante una crisis personal, se volcó en crear un restaurant que ofreciera la auténtica pizza napolitana. Sin embargo, durante su travesía inicial, se dio cuenta de la falta de opciones de calidad en Chile, lo que lo llevó a volver a Dubai, únicamente para regresar con la determinación y un pizzaiolo, concretando su sueño un año después. Desde entonces, su tenacidad lo ha mantenido en la senda del éxito.
La expansión de Brunapoli está estratégicamente dirigida hacia el sector oriente de Santiago, donde han abierto tres sucursales hasta la fecha, incluyendo su reciente local en La Reina. Vanucci ha manifestado su interés en seguir explorando oportunidades en otras áreas, centrándose en barrios residenciales en lugar de zonas empresariales. Su enfoque ha sido claro desde el principio: brindar un producto de calidad superior a una clientela más selecta, buscando no solo consolidar su presencia en Santiago sino también establecer estándares que puedan llevar su marca a otros mercados en el futuro. Este plan ambicioso va de la mano con el desarrollo de una hoja de ruta clara que permita a Brunapoli no solo crecer, sino también estabilizar su infraestructura para soportar las futuras expansiones.
Francesco Vanucci está tomando medidas concretas para asegurar que Brunapoli regrese a sus raíces, con un nuevo enfoque en su menú que prioriza la calidad de la pizza, la cual fue la razón de su éxito inicial. Además, está trabajando en el desarrollo de la marca Bottega Bruna, que espera que en el futuro se convierta en una entidad independiente. El empresario también busca revivir Buriana, aprendiendo de los desafíos enfrentados en el pasado. Esto implica una nueva inversión significativa y el deseo de mantener una presencia constante en el negocio. Su visión para Buriana incluye la creación de experiencias gastronómicas de lujo, lo que demanda una atención especial en cada aspecto del servicio y la calidad de los productos ofrecidos.
Con proyecciones de alcanzar ventas de hasta US$10 millones para 2027, Vanucci se muestra optimista ante el futuro de Brunapoli. A pesar de los desafíos que ha enfrentado, como el aumento de costos operativos y la necesidad de adaptarse a un mercado en constante cambio, su compromiso sigue siendo firme. Vanucci ha destacado la importancia de aprovechar el momento actual en Chile, que implica una mejora económica. «Quiero dejar todo bien estructurado, estandarizado y preparado para que Brunapoli crezca más allá de la capital», asegura. Su mirada está fija en Europa, con la esperanza de llevar Brunapoli a España y otros países de América Latina, manifestando que este es más que un proyecto, es un verdadero sueño que desea hacer realidad.







