La reciente alza en los precios de la bencina y el diésel ha impactado significativamente la economía de los hogares chilenos, elevando el costo mensual de mantener un vehículo en circulación. Esta situación se origina tras el anuncio del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien informó sobre un incremento histórico en los precios de los combustibles a nivel nacional. Con un aumento de hasta $370 por litro en la gasolina de 93 octanos, muchos conductores deberán ajustar su presupuesto familiar para poder afrontar estos gastos cada vez más altos, que ya superan los $60.000 adicionales al mes en muchos casos.
Para poner en perspectiva el alcance de estas alzas, un estanque de 50 litros de gasolina de 93 octanos que antes costaba cerca de $60.000, ahora puede llegar a más de $70.000. Este incremento se traduce en un gasto aproximado de $15.000 extra por semana, lo que lleva a un total mensual de aproximadamente $61.660 si se considera una carga semanal. Estos valores muestran no solo la preocupación por el impacto en los bolsillos, sino también la necesidad de replantear gastos y considerar alternativas de movilidad.
El efecto de los aumentos no se limita a la gasolina de menor octanaje. Las alzas en la gasolina de 95 y 97 octanos también son significativas, con incrementos que se traducen en gastos adicionales de hasta $70.000 mensuales, afectando especialmente a quienes dependen del automóvil para sus actividades diarias. El costo adicional de $16.000 por llenado en 95 octanos y de $17.000 en 97 octanos subraya la crisis que enfrentan las familias, quienes deben decidir entre recortar otros gastos o asumir estas nuevas cargas.
Sin embargo, el diésel ha registrado el mayor incremento con un alza de $580 por litro, lo que implica que llenar un estanque de 50 litros costará unos $25.000 más por cada carga. Esto resulta en un gasto adicional cercano a $100.000 mensuales para aquellos que utilizan este tipo de combustible, especialmente los transportistas y las familias que dependen del diésel para sus vehículos. El análisis del impacto sistémico de estas alzas revela que el aumento en costos de combustibles repercute también en el precio de bienes y servicios, lo que afecta a toda la economía.
El académico Helmut Franken de la Universidad Santo Tomás ha alertado que los efectos de estas alzas van más allá del gasto en combustibles, involucrando un aumento en el costo de vida en general. Dado que muchos productos dependen del transporte, el incremento en los precios de los combustibles provocará que el aumento de precios se traduzca en una carga adicional sobre las familias. Por lo tanto, la situación actual no solo exige ajustar el presupuesto familiar, sino también un llamamiento a cuestionar el modelo económico y su sostenibilidad en el futuro.







