Takanori Tsubaki, jefe de diseño de Mazda, es un nombre que ha resonado en la industria automotriz gracias a su liderazgo y su compromiso con la filosofía de diseño KODO, que subraya la esencia del movimiento y la estética japonesa. Durante el lanzamiento regional del nuevo Mazda CX-5 en Perú, Bolivia y Chile, Tsubaki compartió su visión sobre los desafíos que enfrentaron al mantener el atractivo del modelo anterior, mientras que, al mismo tiempo, se aseguraron de satisfacer las crecientes expectativas de espacio y funcionalidad. Con un enfoque en la «estética de sustracción», Tsubaki y su equipo se propusieron crear un vehículo que no solo se vea bien, sino que también sea práctico para el uso diario, estableciendo un estándar en el competitivo segmento de los SUVs.
La creación de la nueva generación del CX-5 implicó meticulosos cambios en el diseño, que giran en torno a la funcionalidad sin sacrificar la belleza. Tsubaki mencionó que, a diferencia de las generaciones anteriores que presentaban múltiples líneas esculpidas, el nuevo modelo abraza una sola superficie fluida que corre a lo largo del lateral, creando una imagen de solidez y limpieza. Esto no solo ayuda a diferenciar al CX-5 de otros SUVs del mercado, que a menudo adoptan formas cuadradas y pesadas, sino que también maximiza el espacio interior, ofreciendo a los pasajeros una experiencia de comodidad y amplitud que sorprende, a pesar de las dimensiones más sutiles del exterior.
La decisión de sustituir el icónico logo de la ‘M alada’ por la palabra ‘MAZDA’ en el portalón del nuevo CX-5 también resalta un cambio estratégico en la identidad de la marca. Tsubaki explicó que esta tendencia se alinea con un movimiento global en la industria automotriz, donde se busca modernizar la imagen y destacar la estabilidad del vehículo. Además, este rediseño no solo rescató una tradición de modelos anteriores de Mazda, sino que también facilita el reconocimiento de la marca en la calle, brindando una presencia más sólida y contemporánea a sus automóviles.
El color juega un papel crucial en el diseño automotriz, y para el nuevo CX-5, Tsubaki consideró la pintura como parte integral de su escultura. A través de un meticuloso proceso de calibración, el diseño de superficies fue adaptado para complementar tonalidades sofisticadas. El innovador tono navy blue mc, desarrollado para minimizar la refracción de luz, muestra la profundidad del color en una variedad de condiciones de iluminación, mientras que el Soul Red Crystal, un favorito del jefe de diseño, continúa cautivando con su efecto visual, cambiando de un rojo vibrante a un profundo tono de cereza en la sombra.
Finalmente, el rediseño del interior del CX-5 se ha centrado en un enfoque minimalista y digital que responde a las demandas de los conductores actuales. La nueva disposición de una pantalla de grandes proporciones y la eliminación de botones físicos en favor de controles táctiles reflejan una tendencia hacia la simplificación y la modernidad. De esta manera, el interior del vehículo no solo se vuelve más limpio y atractivo, sino que también se ajusta mejor a los gustos de una clientela más joven, que busca un diseño sofisticado sin la ostentación de elementos cromados que solían dominar el espacio interior.







