El sistema frontal que azota las regiones de Coquimbo a Los Lagos ha dejado una importante huella de destrucción, con un total de 50 personas actualmente albergadas y más de un centenar de viviendas afectadas. Así lo comunicó el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), quien se encuentra monitoreando la situación en las diferentes comunas afectadas. Este fenómeno meteorológico ha ocasionado estragos que afectan no solo a la infraestructura, sino también a la seguridad y bienestar de las comunidades en las zonas impactadas.
Según el último informe de Senapred, 50 personas han requerido ser albergadas, proveniente mayormente de la Región Metropolitana. Adicionalmente, se han reportado 3 damnificados en la Región de Ñuble y una persona lesionada en O’Higgins. El dato refleja la urgencia de la situación y la necesidad de prestar apoyo a todos aquellos que están pasando por momentos difíciles a consecuencia de este sistema frontal.
Las pérdidas materiales también son significativas; específicamente, en la Región del Maule se han contabilizado 73 viviendas con daños menores, de las cuales una presenta daños mayores radicados en Ñuble. En O’Higgins, se evalúan aún 117 viviendas, y tanto la Región Metropolitana como el Maule y Ñuble también padecen de daños en sus infraestructuras. Este nivel de afectación requiere de múltiples esfuerzos de recuperación por parte de las autoridades locales.
La situación también ha llevado al Ministerio de Educación a tomar medidas preventivas, resultando en la suspensión de clases en varias comunas de la Región Metropolitana, incluida Las Condes y Los Barnechea. También se han cerrado las escuelas en Requínoa (O’Higgins) y en varias comunas del Maule, destacando la colaboración entre instituciones para salvaguardar la seguridad de los estudiantes durante este fenómeno adverso.
Ante este escenario, las autoridades han activado alertas rojas en diversas comunas de la Región Metropolitana y en la Región de O’Higgins, como resultado de la inestabilidad del terreno y los riesgos de remoción en masa. Simultáneamente, para las regiones de Maule, Ñuble y O’Higgins, se mantiene una alerta amarilla debido a la proyección de eventos meteorológicos complicados. La situación continúa en constante evaluación y se prevé que las comunidades trabajen en conjunto para afrontar los desafíos que plantean estos fenómenos naturales.







