La economía chilena enfrenta un panorama desalentador, marcado por una nueva caída en el índice mensual de actividad económica, el Imacec. En agosto, este indicador se deslizó un 1%, completando así su segunda caída consecutiva, lo que revela un contexto de contracción económica en el país. Esta disminución contribuye a un total de seis caídas anuales en lo que va del año 2026, un fenómeno que solo se había registrado en años de crisis económica como 1999, 2009 y 2020. La situación se ha complicado aún más con el anuncio de que el desempleo ha alcanzado su nivel más alto desde 2021, evidenciando la fragilidad del mercado laboral y la incertidumbre económica que enfrenta el país.
El informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) señala que la caída en el Imacec fue fundamentalmente arrastrada por el sector de la minería, que experimentó un impresionante descenso del 17,4% en comparación con el año anterior. Este sector, vital para la economía chilena, ha sido golpeado por una combinación de menores leyes de mineral, problemas de mantenimiento y condiciones climáticas adversas que han afectado las operaciones en las regiones del norte. A pesar de estas pérdidas, el Imacec no minero mostró cierto alivio con un crecimiento del 1,4%, destacando que el resto de los bienes y servicios contribuyó levemente a mitigar la severidad de la caída.
Los impactos del clima también son cruciales para entender la situación económica actual. Las fuertes tormentas y sistemas frontales que han azotado al norte de Chile han interrumpido el transporte y afectado la producción antes mencionada. Este contexto adverso provocó que la producción de bienes en términos anuales cayera un 4,9%, afectando no solo a la minería, sino también a otros sectores esenciales como la agricultura y la construcción. Sin embargo, el sector de generación eléctrica logró recuperar algo de terreno gracias a una mayor disponibilidad de recursos hídricos, destacando la importancia del clima en la actividad económica global.
En el ámbito comercial, la situación es mixta. La actividad del comercio total creció un 2,2% en comparación con el año anterior, impulsada por las ventas de vehículos y productos alimenticios. Sin embargo, el comercio mayorista no mostró una variación significativa, evidenciando que mientras algunas áreas están prosperando, otras están estancadas o en declive. La labor del segmento minorista fue notable en particular en las ventas en línea, lo que refleja un cambio en los hábitos de consumo debido a la pandemia. La actividad de los servicios también mostró un incremento, con un aumento del 0,8%, apoyado principalmente en el sector salud, aunque el área de restaurantes y hoteles sigue en dificultades.
De cara al futuro, el Banco Central ha indicado que la economía chilena se ha debilitado durante todo el año. Con proyecciones de crecimiento que han sido revisadas a la baja, las expectativas para 2026 se presentan inciertas. La reciente caída en el Imacec sugiere que podría haber un estancamiento cercano a cero. Esto se ha traducido en un escenario donde se prevé que la recuperación económica será lenta, sin vistas claras a mediano plazo. Los desafíos que enfrenta Chile requieren una atención integral y medidas políticas eficaces para revertir este positivo ciclo de contracción y reactivar la economía.







