La Universidad Católica se encuentra en una fase de transformación significativa tras la salida de José María Buljubasich de la gerencia deportiva, un cambio que no solo marca el final de un ciclo brillante, sino que también establece las bases para una nueva estrategia en el club. La directiva, encabezada por Matías Claro, busca implementar un modelo moderno de gestión deportiva que priorice el análisis de datos y la inteligencia artificial en conjunto con el scouting tradicional. De esta manera, la nueva metodología de trabajo dividirá la gerencia deportiva en dos áreas: la secretaría técnica, liderada por el nuevo jefe Javier Furwasser, y un departamento especializado en análisis de datos, cuyo objetivo será integrar ambas funciones para optimizar la formación del plantel de 2027.
Como parte de esta nueva estructura, Cruzados tiene planes claros para ampliar y diversificar su scouting, que a menudo ha estado limitado a la observación de ligas locales y menciones en la prensa. La llegada de Furwasser está destinada a regularizar este aspecto, permitiendo un seguimiento más exhaustivo de jugadores en mercados inexplorados, junto con el análisis de datos que ayude a determinar las necesidades exactas del equipo. Así, el club espera que los ojeadores y analistas trabajen conjuntamente, utilizando sus respectivos enfoques para crear una evaluación más holística de cada potencial refuerzo.
Un cambio subrayado por Matías Claro radica en la necesidad de un nuevo enfoque que considere no solo las observaciones tradicionales, sino que también incorpore estadísticas y métricas científicas en la toma de decisiones, buscando así reducir riesgos en la contratación de jugadores. La creación de esta nueva área de análisis de datos busca garantizar que las decisiones sobre refuerzos no se basen en un enfoque único, sino que se funden las observaciones clásicas con un análisis más técnico. Esto ha sido en parte inspirado por ejemplos exitosos de clubes europeos como Liverpool y Brighton, que han sabido combinar tecnología y conocimiento del fútbol.
El cese de Buljubasich ha dado inicio a una serie de cambios estructurales en la administración del club que se han intensificado tras una breve eliminación en la Copa Libertadores y la falta de refuerzos significativos durante el último mercado de pases. La nueva dirección de la UC busca no solo reestructurarse, sino también mantener un firme control financiero, considerando los desafíos del mercado e intentando corregir las deficiencias en la identificación y evaluación de talentos que marcaron el final del mandato del Tati.
Finalmente, con la inclusión de Aníbal Silva en el directorio como uno de los principales intermediarios entre el directorio y la nueva dirección deportiva, cruzados espera cerrar filas en torno a una estrategia coherente. Silva, reconocido por sus aportes en el ámbito administrativo y su conocimiento del deporte, será fundamental para supervisar la implementación de esta nueva estructura, asegurando que los cambios propuestos sean efectivos y se alineen con la visión a largo plazo del club. En este contexto, el futuro de Universidad Católica se vislumbra con una mentalidad renovada, completamente lista para abordar los desafíos venideros.







