Un hallazgo reciente sugiere que el receptor de la hormona del crecimiento puede tener un origen neandertal, lo que abre nuevas perspectivas sobre las diferencias morfológicas entre _Homo sapiens_ y _Homo neanderthalensis_. Este descubrimiento proviene de un estudio liderado por los investigadores Hugo Zeberg y Philipp Kanis, que examinó de cerca el genoma neandertal en busca de alegaciones genéticas que puedan explicar las características físicas únicas de los neandertales. Hasta ahora, los estudios se centraban más en las diferencias morfológicas y menos en el fundamento genético que las sustenta. El análisis también contó con la participación del reconocido paleogenetista Svante Pääbo, pionero en la reconstrucción del genoma neandertal, quien ha aportado gran valor a este tipo de investigaciones científicas.
Los investigadores encontraron variaciones genéticas significativas al comparar las secuencias de ADN de neandertales y humanos actuales, centrándose particularmente en el gen del receptor de la hormona del crecimiento. Este receptor, que juega un papel crucial en la regulación del crecimiento corporal al interactuar con la hormona del crecimiento secretada por la hipófisis, muestra diferencias específicas en dos aminoácidos en las secuencias del receptor neandertal. En particular, se identificaron cambios en las posiciones 422 y 561 del receptor, que se consideran exclusivas de los neandertales, marcando un avance en la comprensión del crecimiento físico en esta especie extinta.
Los análisis de laboratorio revelaron que el receptor neandertal no solo es funcional sino que, curiosamente, muestra una capacidad de proliferación celular significativamente mayor en comparación con su contraparte moderna. En experimentos con cultivos celulares de ratón, los investigadores observaron que las células que expresan el receptor neandertal proliferan un 39% más que aquellas que cuentan con el receptor humano. Esta evidencia sugiere que los cambios en las secuencias pueden hacer que el receptor neandertal sea más eficiente en el estímulo del crecimiento celular, lo que podría explicar, al menos en parte, la robustez física de los neandertales.
Una búsqueda complementaria entre biobancos de datos genéticos de actuales _Homo sapiens_ reveló que las variantes asociadas al receptor de la hormona del crecimiento, derivadas de la hibridación con neandertales, se encuentran en determinadas poblaciones humanas, con frecuencias más altas en Asia que en Europa o América. Estos hallazgos indican que una pequeña proporción de la población moderna podría ser portadora de estas variaciones genéticas que favorecen características como un aumento de la masa muscular y la altura. Los datos estadísticos proporcionados sugieren que quienes portan las sustituciones C422F y P561T presentan un incremento medio en peso y altura, lo que conecta directamente la genética con la morfología corporal.
Finalmente, la investigación enfatiza la conexión entre la genética neandertal y la biología moderna, sugiriendo que cambios en un solo aminoácido pueden tener impactos significativos en el crecimiento y desarrollo humano. La relación entre el receptor de la hormona del crecimiento y las alteraciones en la morfología indica la complejidad de los mecanismos biológicos que subyacen a las diferencias entre especies. Este descubrimiento no solo ilumina la historia evolutiva de ambos homínidos, sino que también nos insta a considerar cómo los vestigios de los neandertales pueden aún jugar un papel en la biología moderna, ofreciendo una fascinante perspectiva sobre nuestra herencia genética.







