Denisse Catalán ha tomado las riendas del Partido de la Gente (PDG) en un contexto complejo, donde la joven de 26 años no solo asume un rol de liderazgo, sino que también enfrenta importantes desafíos. Desde su nombramiento como presidenta del PDG a mediados de julio, ha estado bajo el reflector, lidiando con la controversia relacionada con la rendición de gastos electorales. Para ello, has contratado a dos abogados, quienes la están asesorando en torno a la investigación que el Servicio Electoral (Servel) ha iniciado en contra del partido. El competitivismo y las expectativas son altas, especialmente dado que Catalán es considerada una figura cercana al exabanderado Franco Parisi, quien ve en ella a una potencial senadora por la Región Metropolitana.
A pesar de su juventud, el camino político de Catalán ha estado marcado por una rápida ascensión dentro del partido. Antes de convertirse en presidenta, desempeñó varios roles clave, como tesorera de las juventudes, secretaria general y asesora parlamentaria. Su carrera en el PDG comenzó en 2021, momento en el cual se integró a las juventudes del partido y rápidamente llamó la atención de sus líderes. En las elecciones internas de abril, aunque se enfrentó a impugnaciones que llevaron a un conflicto judicial, logró consolidar su liderazgo y ser ratificada en el cargo de forma oficial, lo que refleja su resiliencia y capacidad para navegar en un ámbito político turbulento.
Catalán es también una figura formativa dentro del partido. Su cercanía con Parisi se remonta a su adolescencia, cuando su familia se convirtió en uno de los principales apoyos de su campaña presidencial. Este vínculo ha fortalecido su posición en el PDG y la ha motivado a asumir más responsabilidades. En su breve pero intensa trayectoria, ha estado involucrada en la coordinación del despliegue del partido para las elecciones y en la elaboración de su programa de gobierno, lo que demuestra su compromiso con la visión del partido y su capacidad para asumir tareas complejas. Su juventud es vista como un atributo valioso, que podría conectar con un electorado más joven y ávido de renovaciones.
No obstante, el contexto al que se enfrenta Catalán no es el más favorable. El PDG está lidiando con investigaciones que podrían comprometer su estabilidad, incluyendo denuncias de Servel sobre la gestión de gastos y la presión por los escándalos asociados a los expresidentes del partido. Catalán ha lidiado con esta situación de manera directa, destacando su disposición para colaborar con las autoridades y su determinación de mostrar que el partido cuenta con comprobantes que sustentan el uso de los fondos públicos. La administración de esta crisis será crucial para cimentar su liderazgo y la reputación del PDG ante los ojos del electorado.
A medida que navega este complejo escenario, Catalán también busca establecer una agenda política clara para el PDG. En sus intervenciones públicas, ha defendido el enfoque de consenso en la política, enfatizando la importancia de lograr acuerdos que beneficien a la ciudadanía. Su postura coherente y crítica, aunque desafiante frente a iniciativas como la del Partido Nacional Libertario, marca un inicio firme en su mandato. Además, su interés en potencialmente postularse como senadora en el futuro presenta una atisbo de ambición política, sugiriendo que está lista para llevar su carrera y la del PDG hacia nuevos horizontes.







