El reciente cambio en la propuesta de invariabilidad tributaria por parte del gobierno del Presidente José Antonio Kast ha suscitado una gran atención en el ámbito político y económico de Chile. Originalmente, el proyecto contemplaba un beneficio de 25 años de invariabilidad para inversiones superiores a los US$ 50 millones. Sin embargo, tras un acuerdo alcanzado con el Partido por la Democracia (PPD), se ha ajustado dicha propuesta. Ahora, las inversiones que oscilaren entre los US$ 50 millones y US$ 100 millones gozarán de un período de 10 años de invariabilidad tributaria, mientras que las inversiones de entre US$ 100 millones y US$ 350 millones disfrutarán de 15 años. Por último, las inversiones que superen los US$ 350 millones recibirán un beneficio de 20 años.
La modificación de la invariabilidad tributaria ha desencadenado tensiones dentro del oficialismo, sobre todo tras el anuncio de la bancada de diputados del Partido Socialista (PS) de presentar un requerimiento al Tribunal Constitucional (TC). Este movimiento ha generado incertidumbre y ha puesto en jaque las negociaciones sobre la megarreforma, ya que surgen diferencias no solo entre partidos, sino también dentro del mismo PS. La situación refleja la complejidad de las alianzas políticas en la actualidad, así como la necesidad de alcanzar un consenso que permita avanzar en el proyecto.
El ministro de Hacienda se mostró optimista respecto a estas modificaciones y espera que el acuerdo con el PPD sirva como una vía para encontrar mayores puntos en común en el desarrollo del proyecto. Al respecto, comentó que el acuerdo incluye una prima de 1,5 puntos más de tasa corporativa para quienes acepten la inversión bajo la cláusula de invariabilidad. Esta medida busca incentivar a los inversores a que se acojan a la propuesta, aunque también implica un mayor escrutinio sobre el origen de los fondos y el desempeño de las inversiones una vez suscrito el contrato de ley.
En relación al requerimiento presentado al TC, el titular de Hacienda enfatizó la importancia del diálogo y el consenso. Aseguró que el gobierno nunca renunciará a buscar acuerdos y que continuarán haciendo esfuerzos para lograr más voluntades a favor del proyecto, especialmente ahora que se encuentra en su segundo trámite constitucional. Las declaraciones del ministro reflejan un intento de calmar las aguas en medio de posibles divisiones políticas, reafirmando el compromiso del gobierno con la transparencia y la colaboración.
El futuro de la megarreforma tributaria aún es incierto, y las tensiones políticas pueden influir en su aprobación final. Sin embargo, los cambios propuestos en la invariabilidad tributaria representan una respuesta a las necesidades del mercado y la inversión, con el objetivo de atraer capital al país. A medida que avanza la discusión, los actores políticos deberán navegar en un escenario complejo, en el que el equilibrio entre los intereses económicos y las demandas sociales será fundamental en la formulación de políticas públicas efectivas.







